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Cuánto tarda un hábito

La respuesta corta: depende de cada persona. En uno de los estudios más citados sobre el tema, la mediana fue de 66 días y el rango, de 18 a 254. A continuación: qué se midió, de dónde salen los «21 días» y qué se deduce para las primeras semanas.

Qué se midió

Phillippa Lally y sus colegas del University College London publicaron en el European Journal of Social Psychology el artículo «How are habits formed: Modelling habit formation in the real world» (en línea en 2009, en papel en 2010). Participaron 96 voluntarios. Cada uno eligió una acción sencilla, como comer, beber o hacer algo, y la realizó a diario en la misma situación, por ejemplo «después del desayuno». Durante doce semanas, los participantes anotaron si habían hecho la acción y respondieron a preguntas sobre hasta qué punto les resultaba automática.

Los autores no buscaban «el día en que el hábito está listo», sino una curva: cómo crece el automatismo con la repetición. La curva se calculó para cada participante por separado. Hubo datos suficientes para el análisis en 82 personas, y el modelo pudo ajustarse en 62.

Qué se encontró

El automatismo crecía más rápido al principio y más despacio después: la curva se acerca poco a poco a una meseta. El tiempo hasta alcanzar el 95 % de esa meseta fue de 18 a 254 días según la persona, con una mediana de 66 días. La observación duró 84 días, así que los valores mayores son una prolongación de la curva del modelo, no una medición directa. La conclusión principal de los autores es el propio rango: para unas personas son semanas; para otras, meses.

Otro detalle del artículo: una sola ocasión omitida no afectó de forma notable al proceso. Es el resultado de un único estudio, no una regla para todos, pero indica que lo que cuenta es la repetición en conjunto, no una cadena de días sin interrupciones.

De dónde salen los «21 días»

El número 21 suele atribuirse al libro «Psycho-Cybernetics» (1960) del cirujano Maxwell Maltz. Maltz describía a pacientes que, tras una operación de cirugía estética, necesitaban tiempo para acostumbrarse a su nuevo aspecto, y escribía que una antigua imagen de uno mismo necesita «un mínimo de unos 21 días» para dar paso a otra nueva. Se trataba de acostumbrarse a una cara nueva, no de formar hábitos. Al repetirse la idea, la palabra «mínimo» se perdió, y una observación se convirtió en un plazo.

Qué se deduce

Si una acción todavía exige esfuerzo y un recordatorio después de dos o tres semanas, es lo esperable. En el estudio de Lally y sus colegas, el automatismo de la mayoría de los participantes apenas se estaba formando en ese momento.

Un día omitido no es motivo para empezar de cero. Resulta más útil retomar la acción en la misma situación la próxima vez.

Los participantes vinculaban la acción a una señal fija: la misma acción después del mismo suceso. Los hábitos de la aplicación están construidos igual: «después de qué» y «qué».

Cómo se aplica en Metamorfosis

Durante las tres primeras semanas, la pantalla del hábito muestra una línea discreta que recuerda que acostumbrarse lleva más o menos tiempo según la persona, con un enlace a este artículo. Un solo día omitido no interrumpe la racha: admite un día sin marcar por semana. El día de ayer también se puede marcar después.

Fuentes

  1. Lally, P., van Jaarsveld, C. H. M., Potts, H. W. W., & Wardle, J. (2010). How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. European Journal of Social Psychology, 40(6), 998–1009. doi.org/10.1002/ejsp.674
  2. Maltz, M. (1960). Psycho-Cybernetics. Prentice-Hall. Libro, sin DOI.

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